la vida y los tiempos de

Viaje a Egipto

Obtuve el premio en la convocatoria de Narraciones Breves, y me obsequiaron un viaje con hotel y avión, a donde yo quisiera, con quien yo quisiera. Poco a poco me preparé mentalmente para informarle a Carol.

Ella se molestó.

—Con quién vas ir.

—Contigo no. No hemos estado bien como pareja, y no creo que sea apropiado compartir esta felicidad con la persona que nunca ha apoyado mis literaturas.

—¿Me estás diciendo que te irás con otra mujer a tu viaje?

Carol empezaba a tener una de sus crisis nerviosas. El ojo derecho le temblaba.

—Es sólo un viaje de placer y de trabajo mi amor. Con quien vaya, no es de tu incumbencia, entiendes.

—Te vas ir con la periodista.

—¿Cuál periodista?

—La dominicana.

—¿Atenea? Por favor, con ella no. Me gané un premio muy importante, deberías estar feliz mi amor. Parece que todo lo que te importa es con quién voy a ir.

—¿Yo qué soy para ti, tu socia, tu amiga, tu esposa?

Cada vez que Carol me sale con una de esas peroratas, debo decirle que es mi compañera de vida, mi socia verdadera.

—¿Por qué no me llevas a mí?

—Volvemos a lo mismo. Ya te dije. Si fueras mi buena esposa, fueras responsable de mi felicidad, pero no, no lo eres. Te importan más tus lujos, tus caprichos, tus ropas.

—Está bien. Gástate tu premio con tus novias. Mira que a mí no me importa. Haré lo mismo. A ver si te gusta.

—Te dejaré el Mercedes. Vete a pasear con tus amigas. Aprovecha estos días de asueto.

—El día que yo decida efectuar un viaje --dijo--, no regresaré. Y hablo en serio.

—Pequeña, amor de mi vida, eres muy especial, eres mi esposa. Aun no tenemos niños, pero pronto los tendremos. Te lo aseguro. Eso nos hará muy feliz.

Estuvimos discutiendo un rato. Ella estaba ofendida. Yo me fui de viaje al Nilo, a Egipto, donde aproveché para escribir mi siguiente libro.